10 / El Mundo / Miércoles / Caracas , 29 de Marzo de 2006

Los venezolanos somos más similares de lo que imaginamos

Del libro que hoy presenta en el Celarg Luis Pedro España, coordinador del Proyecto Pobreza, se extraen revelaciones inéditas esclarecedoras para entender la Venezuela actual: una de tantas es que nos fuimos distanciado por falta de comunicación y espacios reales de encuentro, pero nuestro el pensamiento de fondo, el que explica nuestra vida, es muy similar y cruza todas las clases sociales

Margaret López
 


“L os pobres lo que estamos es mal dibujados” dice uno de los esqueletos que grafica Pedro León Zapata y quizás en esa frase, se puede resumir el reto de los siete cronistas que tuvieron la responsabilidad de narrar la vida completa de otros siete venezolanos, no sólo para retratar la individualidad sino también para perfilar el escenario donde se protagoniza la pobreza.

Las historias de Miguel, Hilda, Julián, Josefina, Carmen, Palmira y Jeferson se dibujan en las 213 páginas del nuevo libro que editó el grupo investigador del Proyecto Pobreza de la Universidad Católica Andrés Bello y que será presentado esta noche en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg).

Aunque nombres y lugares fueron cambiados para proteger el anonimato de los siete personajes, el mérito del libro está en rehusarse a narrar la pobreza bajo el manido rótulo de la falta de recursos económicos. Su ambiciosa pretensión es ilustrar a la pobreza como una forma de pensamiento que aflora en los caminos que toma cada quien para alcanzar el éxito, en la interacción con el resto de la sociedad y finalmente, en la confianza que se le tiene a las instituciones del Estado.

Luis Pedro España, el coordinador del estudio, es la voz encargada de revelar los códigos comunes entre los nativos de este país petrolero y a la vez, el organizador de una convocatoria que pretende reencontrar a los humildes y a los adinerados, a los andinos y a los orientales, a los profesionales y a los artesanos, a los favorecidos y a los olvidados.

-A los dos últimos libros que han publicado les han titulado “Detrás de la pobreza”, ¿qué se esconde tras las puertas de ésta?
-Básicamente, detrás de la pobreza sólo hay dos cosas: La falta de oportunidades para desarrollar lo que usted sabe hacer o la falta de capacidades para aprovechar oportunidades. O una sociedad no te da los medios para que esa habilidad, esa destreza, esa información que tienes, se convierta en bienes y servicios valorados en una sociedad o sencillamente, no tienes capacidades con las cuales competir porque no tuviste acceso a la educación, a la salud y a la seguridad social. Lo peor que puede estar detrás de la pobreza es cuando su origen es doble porque no hay oportunidades ni tienes las capacidades. Venezuela ha estado en ese caso varias veces.

-¿Y dónde queda el habitual concepto de que ser pobre es simplemente no tener dinero?
-La forma de cómo se accede a la riqueza no depende, a veces, de lo que usted efectivamente produce sino de cuantos atributos tiene para acceder a un pedazo de renta. Aquí se produce una disociación entre el ingreso de la gente y lo que se hace, porque las remuneraciones al capital y al trabajo están sobredimensionadas por el factor petrolero. Eso permite que consumas algo sin que trabajes lo que tendrías que trabajar, o sin tener que ser lo productivo que tendrías que ser para poderlo adquirir si no existiera el petróleo.

-Se sabe que la renta petrolera es la que alimenta el imaginario de que Venezuela es un país rico, pero exactamente ¿cómo afecta eso a la gente de a pie?
-Muy fácil: pon profesiones similares en contextos distintos. Una profesora de preescolar que, por ejemplo, en diciembre se compra una caja de whisky. Eso se lo compra con su sueldo. Pero muy probablemente, si esa misma profesora la colocas en una sociedad no petrolera, ese lujo quizás no sería posible.

Inclusive en esta coyuntura, se pueden adquirir cantidad de cosas de la modernidad, cosas que en otro contexto serían impensables.

Ahora igual se compran carros Ferrari y camionetas Hummer, pero probablemente si agarras a ese mismo profesional y lo sueltas a la mitad de Nueva York, no tendría las mismas oportunidades de compra.

-Mencionó modernidad. ¿Cómo se define a una persona moderna?
-Un hombre moderno es el que es capaz de vencer las adversidades. Para ponernos bolivarianos.

Esa frase de Bolívar, “si la naturaleza se nos opone, lucharemos contra ella y haremosque nos obedezca”, es una frase típicamente moderna. En una sociedad premoderna las relaciones sociales son cara a cara, mientras que en la modernidad se hace sobre los roles que cumple cada quien. La única forma de dominar a la naturaleza es actuar en marcos institucionalizados.

No echándole bolas, sino echándole cabeza.

-Perdone, pero sigo sin entender. ¿En qué punto se cruzan la modernidad y la pobreza?
-Existe una asociación evidente entre premodernidad y pobreza. En Venezuela tenemos una sociedad en transición, donde confluyen instituciones sociales pero donde persisten los rezagos de la sociedad premoderna. Así, conseguimos cantidad de gente que tiene creencias propias de la pobreza sin ser pobre y al revés, gente que es pobre pero que, más bien, pueden tener principios de la modernidad.

De pronto, el sociólogo mientras lo explica no logra dar con la frase pedagógica. Quizás sólo haga falta recordarle sus propias palabras en el desenlace del libro. “Las realidades materiales son muy distintas entre sí. Pero esa diferenciación económica no tiene correspondencia con una desigualdad cultural. Todo lo contrario, los modos de actuar, de pensar y sentir guardan similitudes increíbles”.

-Si consideramos, entonces, que los venezolanos conviven con la pobreza a diario más allá de los barrios. ¿Será que se necesita un traductor y es eso un poco lo que ustedes buscaron con los relatos de estas personas?
-Lo que ha ocurrido en Venezuela es que la desintegración social ha hecho que los grupos sociales no se comuniquen entre ellos. Pareciera que hablaran lenguas distintas cuando, en verdad, están hablando lo mismo. Una de las cosas que demuestra el libro y que las historias reflejan, es que los venezolanos somos bastante más similares de lo que nos imaginamos.Nohace falta un traductor, lo que pasa es que la comunicación se cortó. El problema no es que hablen idiomas distintos es que no tienencomo comunicarse y no tienen como hablarse porque dejaron de compartir espacios comunes.

Ese lugar donde confluyen todos los integrantes de una ciudad sin importar si le confían su éxito a Dios, al Kino, al próximo plan del gobierno, a la riqueza de la familia o las estrategias laborales que se consigan con sus propias habilidades, tal parece, que no existe en físico.

Así que al coordinador no le quedó sino inventarla en su libro y esperar porque alguien responda a la invitación.

“Un 5 de julio de cualquier año, citémoslos a una parrilla, a una fiesta y tendremos al país convocado. Obviamente a algunos de ellos les costará entrar en confianza más que a otros, como es natural, pero no sería aventurado suponer que rápidamente Josefina se entendería con Carmen, Miguel y Julián se creerán compadres al poco rato y compartirían sus relatos de trabajo, a Hilda no le costaría mucho hacer amistad con los otros seis.

Todos tienen como ponerse de acuerdo, sólo necesitan ser invitados y al anochecer terminar brindando por su cumpleaños”.


Detrás de la pobreza sólo hay dos cosas:
La falta de oportunidades para desarrollar lo que usted sabe hacer o la falta de capacidades para aprovechar oportunidades.

Lo peor es cuando su origen es doble, Venezuela ha estado en ese caso, varias veces

Pobreza, el rompecabezas

Proyecto Pobreza surgió en 1997 bajo la conducción de la Universidad Católica Andrés Bello y la Asociación Civil para la Promoción de Estudios Sociales. Desde sus inicios asumió la tarea de desentrañar los componentes que le dan vida a la pobreza. Hasta la fecha han publicado cuatro libros con los hallazgos de las investigaciones:
“Pobreza, un mal posible de superar”, “Superar la pobreza, el camino por recorrer”, “Superar la pobreza, seguridad social” y finalmente, “Detrás de la pobreza.

Percepciones, creencias y apreciaciones”.

A partir de las 14 mil entrevistas que hicieron en todo el territorio nacional, los investigadores construyeron un imaginario de los grupos que destacan dentro de las “distintas Venezuelas”.

Sin embargo, la mejor explicación sobre la incomunicación la ofrece España con su propia biografía. “Yo siempre le digo a mi chamo que yo no tenía problema en ir a una fiesta en el 23 de Enero. No era nada extravagante que un niño nacido y criado en El Marqués como yo, fuera tranquilamente a una fiesta en el 23 de Enero. En cambio que mi hijo pase de Plaza Venezuela es casi un milagro”.


 
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